Gimnasia Rítmica

Introducción

La gimnasia rítmica es un deporte en el cual la gimnasta, en un espacio y tiempo determinado, debe realizar múltiples y variados movimientos corporales coordinados con el de un objeto o aparato manual (cuerda, aro, pelota, mazas o cinta) y ambos movimientos deben estar sincronizados con el acompañamiento musical. (Mendizábal, 2001).

Este deporte se conoce en su dimensión competitiva de alto nivel, conocemos de ella lo que los medios de comunicación nos muestran, un deporte exclusivamente femenino, con unas características rítmico-expresivas que no se dan en otro deporte, salvo el patinaje o la danza. Pero la gimnasia rítmica puede ser por sí misma un planteamiento educativo-motriz completo, que satisface todas las necesidades psicomotrices y lúdicas del niño-a, ya que a través de su práctica se desarrollan en un grado extraordinario las cualidades motrices básicas como son las cualidades perceptivas, coordinativas y físicas básicas. Todo ello con un carácter dinámico, lúdico y global, adecuado a las diferentes edades. (Martínez, 1992).

De todas los motivos que atraen a una niña a hacer gimnasia rítmica podríamos destacar una tradición familiar por la por la práctica deportiva que aporta un entorno favorable al entrenamiento continuado, la plasticidad y coordinación de los movimientos observados a través de retransmisiones deportivas, la posibilidad de unir la música al movimiento, la feminidad que se desprende de esta modalidad de la gimnasia, la belleza que los aparatos confieren a la actuación de la gimnasia rítmica, etc.

El objetivo final del entrenamiento sería la realización de ejercicios con los distintos apartaos y la participación en la competición correspondiente a cada edad, pero para ello todas las gimnastas deben pasar primero por una fase de iniciación a este deporte, por este motivo algunas gimnastas que empiezan en este deporte por los medios de comunicación lo abandonan al no ser capaces de llegar a hacer lo que hacen sus ídolos. (Canalda A., 1998).

La implantación social de la Gimnasia Rítmica es muy amplia y variada, estando ubicada en todos los niveles de práctica de la sociedad actual. Con distinta incidencia la podemos encontrar en el llamado “Deporte para Todos” y, mucho más extendida en el “Deporte de Base”, en el “Deporte de Competición” y en el selectivo y difícil “Deporte de Alto rendimiento”. (Mendizábal, 2001).

Vamos a describir brevemente cada uno de estas modalidades aunque después nos centraremos en el Deporte de Base y el de Alto Rendimiento.

  • Deporte para Todos: Se comienza a edades tempranas y no tiene límite de edad, encontramos niños que juegan con los aparatos de esta modalidad desde los 3 años, pero también podemos ver a personas mayores usando aros o pelotas al ritmo de la música. El tiempo de entrenamiento suele ser de dos horas por semana.
  • Deporte de Base: Surge del nivel anterior, encaminado a la práctica lúdica y a la participación en competiciones regladas fuera del ámbito federativo. Requiere una mínima especialización. El tiempo de entrenamiento suele ser de 5 o 6 horas a la semana.
  • Deporte de Competición: Surge de la selección del nivel anterior, se establece un proceso selectivo basado en la flexibilidad. Las gimnastas se introducen en el ámbito federativo a través de los clubes deportivos. Participa en campeonatos autonómicos y se clasifica accede a los campeonatos nacionales. El tiempo de entrenamiento aumenta bastante respecto a los niveles anteriores, suele estar entre 8 y 14 horas a la semana.
  • Deporte de Alto Rendimiento: Proceso selectivo llevado a cabo por la seleccionadora nacional, llevando a las mejores gimnastas a la selección Nacional Junior y si siguen a la Selección Senior o Absoluta. Las gimnastas viven en el INEF de Madrid junto al centro de Alto Rendimiento. El tiempo de entrenamiento varía según la época en la que nos encontremos pero puede estar en 8 horas diarias.

La gimnasia rítmica deportiva en España. Situación actual

A nivel local las gimnastas se encuentran inscritas en colegios, escuelas deportivas municipales o clubes deportivos. Estos últimos pueden seleccionar a las deportistas que formen parte de ellos, mientras que en escuelas y colegios tienen cabida todas las niñas que quieran realizar este deporte. Entre estas dos asociaciones se pueden concertar campeonatos amistosos y preparar exhibiciones. Los clubes tan sólo pueden preparar competiciones amistosas a su mismo nivel, es decir, los participantes deberán pertenecer a otros clubes de gimnasia. Además las gimnastas de estos tres grupos pueden participar en competiciones del programa DEUCO (Descentralización de Estructuras y Unificación de Competiciones) adaptadas a su nivel y circunstancias.

Por otro lado existen una serie de Federaciones a nivel autonómico que también organizan competiciones para los clubes que se hayan adscritos a esa Federación. Así, por ejemplo, existe una Federación Madrileña en cuyas competiciones participan gimnastas sólo de la Comunidad de Madrid. Se reconocen distintos niveles, empezando por el inferior: iniciación, promoción, preferente B, preferente A, primera categoría y categoría de honor. Dentro de estos niveles y, atendiendo a las edades de las gimnastas, hay otra serie de categorías (benjamín, alevín, infantil, júnior y juvenil) propios de cada nivel, a los que se accede, o bien por propia voluntad o por logros en competiciones. Una vez alcanzado un nivel no se pude retroceder a otro inferior.

Por encima de las Federaciones Autonómicas se encuentra la Federación Española. Para acceder a los campeonatos nacionales es necesario haberse clasificado en las pruebas autonómicas.

Para competir a nivel internacional es necesario pertenecer a la selección nacional, compuesta de gimnastas que han destacado en las competiciones nacionales

Gimnasia rítmica y educación

La gimnasia rítmica como deporte de base busca el desarrollo perceptivo-motriz, a través de las habilidades o destrezas básicas: desplazamientos, saltos, giros, lanzamientos y recepciones. Tiene recursos para desarrollar la psicomotricidad en ejercicios individuales y la sociomotricidad en ejercicios de grupo o cooperación como es el conjunto. (Canalda A., 1998).

Desarrolla sensibilidad propioceptiva en los tres estamentos de la acción motriz, cuerpo, espacio y tiempo:

• Facilita la toma de conciencia e interiorización de los distintos aspectos del esquema corporal: segmentes corporales, posturas, eje corporal, base de sustentación, grado de tensión muscular, forma espacial y definición de lateralidad.

• Favorece la comprensión y vivencia de los distintos aspectos espaciales, apreciando distancias, trayectorias, figuras en el espacio, etc.

• Favorece la comprensión y vivencia de aspectos puramente abstractos como los temporales, percibiendo distintas velocidades, ritmos, acentos, silencios, etc. (Fernández, 1996).

Desarrolla la capacidad de expresión corporal o comunicación no discursiva, los movimientos no son puramente mecánicos que responden a técnicas estereotipadas, si no que existe en ellas una carga afectiva que arranca de la vivencia interior expuesta en el punto precedente y que permite la expresión de sentimientos o estados emocionales, que enriquecen la personalidad desde el punto de vista afectivo. (Lisitskaya, 1995).

Se adquiere una gran riqueza motriz, se exploran las múltiples posibilidades de movimientos en relación con los distintos aparatos empleados: cuerda, aro, pelota, mazas y cinta, enriqueciendo de esta forma la capacidad motriz adaptativa a la naturaleza de los aparatos.

Desarrolla la capacidad creadora, las técnicas básicas no son suficientes para la práctica de este deporte, ya que el reglamento valora la creatividad o forma original de tratar los distintos aspectos del mismo: formas nuevas de movimientos, de enlazar movimientos, de utilizar el aparato y de recorrer o utilizar el espacio. Formas nuevas que el niño encontrará en sus múltiples experiencias motrices y que las desarrollará según sus propias capacidades o su personalidad.

Desarrolla la coordinación o capacidad adaptativa a situaciones y medios diferentes, de forma global o segmentaria se consigue a través de las destrezas motrices básicas: desplazamientos, saltos giros y equilibrios, cuando hablamos de coordinación global, con implicación de todo el cuerpo y con lanzamientos y recepciones si nos referimos a coordinación óculo-motriz o segmentaria. (Heinss, 1999).

Las etapas por las que un gimnasta debería pasar en su formación pueden situarse en tres bien definidas que a su vez podrían contener otras etapas intermedias:
• Iniciación del deporte
• Desarrollo del deporte
• Madurez del deporte

Desgraciadamente existe un proceso de evolución muy corto y acelerado. La propuesta más adecuada podría ser la siguiente:
4-7 años, etapa de desarrollo psicomotor: Su objetivo es el desarrollo perceptivo-motor básico. Las habilidades o destrezas básicas a desarrollar son el esquema corporal, la lateralización. La toma de conciencia de posturas, ejes del cuerpo e independización segmentaria. La percepción espacial, distancias, formas y volúmenes. La percepción temporal, regularidad, sucesión, simultaneidad, etc. La coordinación óculo-motriz, lanzamientos y recepciones. Y la coordinación dinámica general, desplazamientos, saltos y giros.
7-10 años, etapa de iniciación deportiva: etapa cualitativa: Su objetivo es el aprendizaje de la técnica de base de este deporte de forma lúdica. Las actividades serían, la colocación corporal tomada del ballet clásico. La preparación musical, rítmica y expresión corporal. El desarrollo de la condición física de forma global, a través del concepto de agilidad. Las técnicas básicas de este deporte, sin aparato y con aparato tales como aro, cuerda y pelota.
10-14 años, etapa cuantitativa, es suma de un progresivo rendimiento deportivo sin abandonar el concepto cualitativo anterior: Sus objetivos serían, la adquisición de las destrezas específicas con nivel de dificultades técnicas y la preparación psicológica para la competición y desarrollo de la condición física. Las actividades serían todas aquellas que a través del propio deporte permitan alcanzar los objetivos con la limitación del nivel de desarrollo y las cualidades psicofísicas de los practicantes.
De 14 años en adelante: Sus objetivos serían ser una etapa de madurez progresiva, un periodo del predominio cuantitativo en cuanto a condición física se refiere, alcanzar la plenitud de desarrollo del deportista tanto técnicamente como física y psicológicamente. Busca el alto rendimiento a través de la eficiencia física, la tecnificación, la capacidad creativa, y la madurez psicológica. (Martínez, 1992).

Sin embargo para la gimnasia rítmica de Alto Rendimiento este aprendizaje se acelera. La vida deportiva de una gimnasta de élite se puede dividir en tres etapas.
Un primer periodo antes de llegar a la Selección Nacional, en su lugar de origen, abarca desde el primer contacto con esta especialidad gimnástica, etapa de iniciación y aprendizaje, hasta la participación en competiciones federadas a nivel nacional dentro de clubes, momento en el cual es seleccionada para formar parte del Equipo Nacional.
Un segundo periodo, durante su estancia en la Selección Nacional, normalmente viviendo fuera del entorno familiar, aunque ocasionalmente a las gimnastas de la Selección Junior se las deja pernoctar en sus hogares. (Mendizábal, 1996). En este segundo periodo se alcanza la máxima individualización del proceso de entrenamiento y la utilización de una metodología basada fundamentalmente en el mando directo, en el seguimiento de las premisas que indique la entrenadora en cada una de las diferentes fases de la sesión de entrenamiento, ésta observa a las gimnastas y durante, o tras, cada parte o entero, comenta la forma en que lo ha realizado y los elementos que debe repetir para corregir errores técnicos, de ejecución o de disposición en el espacio. La entrenadora debería saber el temperamento de cada gimnasta para saber utilizar los recursos metodológicos más adecuados para mantener o aumentar la motivación, lograr mayor seguridad, etc. pero desgraciadamente hay muchas entrenadoras que no se dan cuenta de esto y en vez de motivar a las gimnastas con sus acciones lo que hacen es desmotivarlas. (Canalda A., 1998). 

El tercer periodo se da cuando la gimnasta se retira de la Selección pero sigue entrenando y participando en la competición de ámbito nacional desde su lugar de origen, en le club donde llevó a cabo su primer periodo y con su misma y, casi siempre primera entrenadora (Mendizábal, 1996).